Sobre el velo

Hay multitud de opiniones hoy en día sobre si deberías o no llevar velo el día de tu boda. Particularmente, soy partidaria del velo, pero también admito que a veces, un tocado elegante, una tiara o una corona son más que suficientes. Si bien es verdad que puedes conjuntar ambos elementos a la vez o en distintos momentos -esto es, velo para la ceremonia y tocado para después, por ejemplo-.

Velo de Rosa Clará

Por otro lado, tengo que admitir que me encantan los velos más tradicionales que ocultan el rostro de la novia hasta que acaba la ceremonia, como el que lució Anna Ortiz en su boda con Iniesta. Lo que me pone los pelos de punta es de dónde procede esta costumbre, pues viene de los matrimonios concertados de Oriente. Así, el aspecto de la mujer era totalmente sorpresa hasta que la pareja estaba casada. Imaginad la cara del esposo al retirar el velo y ver por primera vez el rostro de la mujer con la que va a compartir su vida…

Anna Ortiz

Por otro lado, para los romanos el velo protegía a las novias de males de ojo y de los malos espíritus (un buen augurio, ¿no?). Aunque es sabido que según la tradición católica es un símbolo de inocencia, pureza y virginidad.

Sea como fuere, podemos encontrar velos cortos, intermedios y largos. Eso sí, un consejito: si tu velo es intermedio o largo, apuesta porque tenga caída y no abulte el doble que tu cabeza. Tú eres la protagonista, no tu velo. Os dejo algunos velos de Bhldn, todo un descubrimiento:

Por último, no quería dejar pasar este post sin mostrar el velo que me tiene locamente enamorada. Lo encontré en Antique Lace Heir Looms  y es el velo de mis sueños:

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