Una boda secreta para M.

A M., con cariño…

Al igual que la “mayoría” de mis amigas, siempre he soñado con una boda más o menos a lo grande. Al decir “a lo grande” me refiero con menos invitados de los que caben en un campo de fútbol… Bromas aparte, sé que el día que me case quiero que las personas más importantes de mi vida estén presentes. Aunque de antemano ya sé que muchas otras personas cuyas caras ni siquiera me sonarán tendrán que venir por aquello de los compromisos, pero es una cuestión que no me molesta en absoluto.

Y digo esto porque acabo de llegar a Londres de vuelta de estar en casa con mi familia y mis amigas, y, para nuestra sorpresa -que todo sea dicho, tampoco es ninguna sorpresa- una de mis amigas de siempre nos ha hecho una advertencia infame: no nos va a avisar a ninguna de que se casa. ¡Planea una boda totalmente secreta! Y tras la advertencia, copas de por medio, llegaron los aullidos, las quejas, los reproches, las amenazas (te vas a quedar sin amigas…) Porque no podíamos creernos que nos vayamos a perder la boda del año (eso si es este año). Al menos se casa, porque resulta que M. es una de esas beliseas que odian a muerte las bodas de langostinos. Esperemos que el vestido de novia no le cause alergia como le pasaba a Carrie Bradshaw en aquella escena del probador…

Carrie

Lo que está claro es que su boda no será tradicional ni se casará cerca de casa, por lo que he decidido hacerle un par de sugerencias (visto que se acaba de hacer fan incondicional del blog). Porque sí, señores y señoras, ¡La boda de Belisea le encanta! Así que ahí va cómo podría ser tu boda secreta M…

Para empezar, tu anillo de compromiso tendría que ser especial, diferente… Nada de un solitario de esos que te tiran para atrás, sino algo más bien como este anillo art dèco de los años 20 en forma de lanzadera con diamantes y rubís que se puede encontrar en Numinsa:

Sortija años 20

Además, está clarísimo que M. no se va a casar cerca de casa, sino en un sitio recóndito donde nadie pueda encontrarla. Aunque le encanta Zanzíbar, podría casarse también en Las Bahamas, Las Azores, Grecia o Colombia:

Las Bahamas

El gran agujero azul de Las Bahamas

Navagio

La playa de Navagio en la isla griega de Zakynthos

Lago de las Siete Ciudades

Lagoa de Sete Cidades, Portugal

El río de los siete colores

El río de los siete colores, Colombia

El peinado fiel a tu estilo: natural, sencillo y con volumen. Apuesto por una coleta o un semirrecogido despeinado y nada de velo, como estos:

Ponytail

Ponytail2

Ponytail3

El ramo cuanto más silvestre, mejor, con algún toque de color suave. Este de Elisabeth Blumen te quedaría ideal:

Elisabeth Blumen

Y el vestido, cómo no, sencillo también pero espectacular a la vez. Creo que este de Delphine Manivet con la espalda al descubierto te sentaría estupendamente:

delphine manivet

delphine manivet 2

Por último, M., que sepas que no te quedarás sin despedida de soltera, aunque será una posdespedida… Pero te estaremos esperando con un maravilloso disfraz de cerdito (jeje, es broma).

Despedida

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Luna de miel en NY

Pues sí, ya he vuelto a casa, si se puede llamar casa a volver a otro país y a instalarse en un nuevo hogar… Pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.

Mi viaje a Nueva York espectacular, increíble, maravilloso: deja correr tu mente porque aunque te lo hayas imaginado, la ciudad supera todas las expectativas. Lo mío no era una luna de miel, pero he pensado dedicar este post a aquellas parejas que la elijan como destino tras su boda. Cualquier viaje de novios es un viaje único y especial porque estás feliz, enamorada y te acabas de casar, pero si además cambias de continente y lo haces para visitar una ciudad hecha a lo grande -porque todo allí es enorme- los recuerdos perdurarán para siempre y lo pasarás genial visitando todos los sitios que tantas veces has visto en películas y series.

Foto de Macy’s

Ahora bien, aquí van algunas recomendaciones para una luna de miel perfecta y romántica:

1. Coged al menos siete días completos para ver Manhattan. Son necesarios si vuestra intención es descubrir la esencia de la ciudad. Con menos días os perderéis cosas importantes y te quedarás con ganas de más. Eso sí, andaréis y andaréis sin parar, con lo que acabaréis destrozados al final del día. Si queréis conocer bien NY, vais a “patear” lo que no está escrito (unos 15 kilómetros al día), por eso un consejo: lleva el calzado más cómodo que encuentres y, si te lo puedes permitir, coge algunos días de descanso después. Una amiga que se casó hace un año eligió un viaje doble con una semana a la gran manzana y otra de crucero por Jamaica y las Islas Caimán. Si te parece excesivo, intenta tener al menos dos días más tras la vuelta para dormir y descansar.

2. Pasead por Central Park y descubrid sus rincones mágicos. Tiene lagos preciosos y las vistas son increíbles. También podéis contratar un romántico paseo en carruaje.

3. Buscad un hotel cerca de Times Square. Así, tras el cansancio del día podréis ir a contemplar las luces de neón por la noche, que es cuando más impresionan. Además, Times Square tiene restaurantes muy originales para cenar. Entre otros, nosotros estuvimos en Stardust y es divertidísimo, los camareros cantan mientras cenas y lo hacen genial. Os dejo una foto un poco ñoña…

4. Dad un paseo por la Quinta Avenida y entrad en Tiffany’s. Es parada obligada si te gusta Desayuno con diamantes. Mi chico estaba empeñado en que yo tenía que desayunar un croissant viendo el escaparate, ¿te suena?

5. Haceos una fotografía con la estatua de Love que encontraréis en la Sexta Avenida, es un recuerdo genial.

6. Atravesad andando el puente de Brooklyn. Las vistas son increíbles y merece la pena verlo por dentro. Si sois románticos empedernidos, también podéis dejar allí vuestro candado y tirar la llave al agua. Nosotros no íbamos tan preparados.

7. Tomar un ferry para ver de cerca la Estatua de la Libertad es imprescindible. El que va a Staten Island es gratis, pero nosotros elegimos otro que por un módico precio nos acercaba más a ella y nos daba un paseo más largo y con guía (además de dejarnos tiempo de sobra para hacer fotografías). Las dos opciones son válidas, pero es mejor hacer el paseo al atardecer porque la luz acompaña.

8. Tenéis que ver un atardecer desde un mirador (Rockefeller, Empire State…). Nosotros contemplamos la puesta de sol desde el Empire State y fue mágico. Hay que llegar con tiempo de sobra para coger un buen sitio, pero no te arrepientes, te lo aseguro. Os dejo algunas de las fotografías que hicimos y que aún me emocionan al verlas, espero que os gusten:

Vacaciones y un sueño cumplido

Llegó la hora… Me marcho de vacaciones y me voy a un lugar con el que sueño desde que era niña, o como diría un buen vividor

“A esa ciudad de la que uno ya se está marchando antes de llegar y a la que siempre está volviendo antes de irse. A esa ciudad de taxis amarillos a la deriva como patos de goma en una bañera gigante. La ciudad donde las palomas sufren de insomnio y los chicos de peterpanismo. La ciudad de las quimeras imposibles y los rascacielos impertinentes. La ciudad donde el viento arrastra las hojas de periódico que se mueven como bailarinas de ballet. La ciudad en la que el equilibrio es imposible. Donde las estrellas parecen anuncios luminosos y los anuncios luminosos, estrellas. La ciudad donde no se echa de menos la luna y pestañear es un lujo innecesario. La ciudad de Jackie Kennedy. La ciudad de irlandeses, judíos, católicos, wasps, chinos, italianos, negros, rusos y puertorriqueños. La ciudad con ritmo de swing. La ciudad de las niñas pijas con piernas de gacela trotando por Park Avenue con la bolsa naranja de Hermès. La ciudad de trompetistas cansados y barberos filósofos. De bares regentados por exboxeadores cerca del Madison. De los delis que huelen a pastrami y a café recién hecho. La ciudad donde expiar tus pecados en San Patricio […]” (Manual de un buen vividor)

Me marcho a la ciudad por la que Carrie pasea con un tutú de bailarina y que me hizo soñar por primera vez con unos Manolos…

A la ciudad a la que cantó un día Frank Sinatra una canción con la que solían cerrar la discoteca de moda de Granada cuando yo era estudiante. A la ciudad en la que Chuck esperaba a Blair en lo alto del Empire State para pedirle matrimonio, justo en el mismo sitio en el que unas décadas atrás se conocían Meg Ryan y Tom Hanks.

Me marcho a cumplir uno de mis sueños. Si también es el vuestro, soñad porque es la única manera de que los sueños se hagan realidad. ¡Nos vemos a la vuelta!


La vajilla de porcelana de mi abuela

La vajilla de porcelana de mi abuela tenía florecillas de colores ribeteadas al filo de cada una de las piezas y a mí me encantaba jugar con ellas de pequeña. De hecho, podía pasar horas viendo cómo Alicia bebía el té con el sombrero loco mientras cantaban “Feliz no cumpleaños” en mi película favorita de Disney. Por eso y para evitar cualquier desastre, mi madre tuvo que comprarme un juego infantil parecido.

Ahora estoy completamente alucinada con las tiendas de Portobello y Notting Hill en Londres, ya que están repletas de vajillas con florecillas vintage como las de mi abuela y motivos como maletas antiguas para decorar los escaparates.

Una de las tiendas que puedes quedarte mirando durante horas es la de la foto: Alice’s. Si te gusta lo vintage, esta es tu tienda. Maletas, bahúles, cuadros, vajillas, juegos de tazas, regaderas de latón, cepillos, latas, botellas, pelotas de rugby de hace cien años… ¡Y se llama Alice’s! ¡Es tan tan bonita!

Ahora bien, gracias a Twitter (@HallidaysCrocks) he descubierto otra maravillosa tienda inglesa especializada en vajillas de porcelana china vintage y en la que tienen también elementos decorativos antiguos como maletas o máquinas de escribir. Su nombre es Halliday’s y esta es su página web. Lo mejor de todo es que puedes alquilar las piezas durante tres días. Una idea genial es la del confeti envuelto en partituras para lanzar a los novios en vez del arroz tradicional. Os dejo una muestra de todo lo que tienen: