Toallas para invitados

¿Buscas que tus invitaciones sean originales, divertidas, elegantes y prácticas a la vez? Pues atenta a las toallas de Wedding Tea Towel. Los diseños son monísimos y dejarás a tus invitados boquiabiertos. Además, puedes también utilizarlas como regalo de boda… Son ideales para bodas en la playa:

Escotes en la espalda

En mi opinión, nada es más soez en una novia que lucir escotazo en el pecho. Es decir, una cosa es marcar la forma o llevar un escote palabra de honor, y otra bien distinta es lucir las formas de manera exagerada. Por poner un ejemplo, recordaré el escote del vestido de novia de Virginia Troconis, esposa de El Cordobés. Demasiado osado para mi gusto.

Sin embargo la espalda es otra historia. Llevar la espalda descubierta es elegante en un vestido bien cerrado, causa sensación y muestra más sutilmente la provocativa silueta de una mujer. Creo que es un tándem para los vestidos sencillos y sin demasiado vuelo, y además, dejarás a los asistentes boquiabiertos al pasar. Estos son algunos de los escotes-espalda más espectaculares que he encontrado:

Vestido by Beba’s Closet. Fotografía by d-photo

Detalle de vestido by Raimon Bundó

Vestido by Jesús Peiró

Modelo Tacoma by Yolancris

Modelo Ícarus by Santos Costura

Vestido by Delphine Manivet

 

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Vestido ¡Oh que luna

Dulces espectaculares by Cream Bakery

Lo admito: soy una persona muy muy golosa. Me encantan los dulces de todo tipo y vuelvo loco a mi chico que ya no sabe dónde esconderlos de mí… Es cierto que muchas debemos ponernos a dieta antes de la boda para estar estupendas, pero ¿el gran día? Yo me daría un banquete de los que hacen historia, y más si es con tartas y cupcakes tan geniales y elegantes como los que hacen en Cream Bakery (Madrid):

Complementos de Cristina Cárdenas

Son de estilo victoriano y son de Cristina Cárdenas: collares, gargantillas, pulseras, cinturones, tocados… De un gusto exquisito para novias e invitadas:

Anillos antiguos únicos

Buscando “el anillo perfecto” acabo de dar con una joyería madrileña que tiene piezas únicas, especialmente estilo art déco y de principios de siglo. Su nombre es Numinsa y se encuentra en la calle Montesa 17. En su web podéis encontrar una muestra de pulseras, pendientes, broches… pero yo he hallado lo que buscaba (y más de uno): los anillos perfectos. Aquí os dejo los que más me gustan:

Vivan los zapatos cómodos

Soy de esas personas que, aunque adoran los Louboutin altísimos, no puedo ponérmelos durante más de una hora porque acabo con unos dolores tremendos de espalda. Este post es para todas aquellas que padecen problemas similares. ¿Una novia con planos? ¿Por qué no?

Zapatos. Wanda Borges

Zapatos. Aruna Seth

Alpargatas. Navascués

Alpargatas. El tocador de la novia

Sandalias. Giuseppe Zanotti

Sandalias. Giuseppe Zanotti

Sandalias. Rene Caovilla

Sandalias. River Island

Sandalias. Aruna Seth

Mariposas y libélulas

Ayer fue el aniversario del día que conocí a mi chico y, cuando llamaron a la puerta y fui a abrir, allí me lo encontré con un ramo de doce rosas rojas… ¡Tan clásico y tan romántico! Además, me regaló algunas piezas de bisutería a las que yo ya les había echado el ojo. ¿Mi favorita? La libélula.

Mi libélula

Entonces me di cuenta de que siempre me han gustado los detalles que incluían libélulas o mariposas, aunque no sé muy bien por qué, pero dos películas que me chiflan son “Dragonfly” y “El efecto mariposa”. Además, sí que tengo broches de mariposas, pinzas para el pelo, imanes decorativos con libélulas de la Casa Lis de Salamanca -estilo Art Deco-. Lo último que he descubierto, aunque estos ojos nunca lo han visto, es que existen empresas que te preparan cajas con mariposas vivas, por si en tu boda prefieres insectos preciosos revoloteando en vez de que te tiren arroz o pétalos. Para las interesadas, algunas de sus páginas son: Mariposas en tu boda y Mariposas en tu día.

Por otro lado, he estado pensando en cómo podríamos incluir en nuestra boda algunos detalles maravillosos de mariposas y libélulas. Aquí os dejo algunas ideas (pulsando sobre cada imagen llegaréis al sitio original):

Detalle silla. Style me pretty

Broche de libélula. López Linares

Detalle del vestido de M. Peralta. Brn Concepto

Cinta con mariposas. Cristina Cárdenas

Meseros de mariposas. Style me pretty

Tarjeta. Querida Valentina

Tarjetas mariposas. Las manualidades

Decoración mariposas. Style me pretty

Peineta de diamantes de Beatriz Mira. Revista Hola

Érase una vez…

Qué mejor modo de inaugurar La boda de Belisea que comenzar con el principio de todos los cuentos.

Érase una vez una niña que soñaba con ser princesa. Desde pequeña, le encantaba ver las películas de Disney y jugaba con todo tipo de muñecas vestidas a la antigua y cursis, de princesas -las favoritas, por supuesto, esas muñecas dementes cuyos cuerpos no podrían existir en realidad porque serían deformes: las barbies-. Pero recapacitando sobre el porqué de tanta pasión con las bodas, no llego a una conclusión definitiva. En realidad, mi película de dibujos favorita siempre fue “Alicia en el país de las maravillas”, y no es que precisamente ella se vistiese de novia. De hecho, solo caigo en estos momentos en dos princesas Disney vestidas de novia: Cenicienta y Ariel. Creo recordar que el resto de princesas -Aurora, Bella, Rapunzel…- acaban bailando con el príncipe enfundadas en vestidos preciosos de colores, pero son más modernas: no se casan.

Sí, reconozco que siempre me gustaron las princesas. Las de Disney y las de verdad. Antes de empezar a pensar en si algún día me casaría, ya me tragaba todas las bodas reales que echaban por televisión (Mette-Marit, Marie Donaldson, Letizia…), sentada ante la tele con un bol gigante de palomitas. Incluso ante un simulacro tremendo de oposición, no pude evitar tragarme de cabo a rabo el bodorrio de Kate Middleton y el príncipe Guillermo. Quería verlo todo: invitadas, tocados, vestidos, pajecillos…-pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión-. Las bodas son hermosas y aquella mujer que las aborrezca ha vivido de cerca algún mal divorcio o tiene algún problema con el amor. Palabra de bodaficionada. Puede que no quieras casarte por un millón de motivos, pero “odiar una boda o un vestido de novia” son palabras mayores.

Supongo que antes, aunque me gustaban las bodas, no pensaba tanto en la mía futura porque no había conocido a la persona adecuada, pero el príncipe azul apareció hace un tiempo y se desató en mí la locura. Afortunadamente, mi chico conoce mis oscuros designios y no ha salido corriendo. Él es el único que guarda mi secreto y que sabe que, si un día estoy depre, solo el chocolate, un chivitas y una buena revista de vestidos de novia me animan. Gracias por eso, amor mío.

Ahora bien, antes de que la locura bodiaficionada saliera a la luz, yo ya había llorado con una pedida de mano de Youtube, la mejor pedida de mano del mundo. Tiene muchísimas visitas, pero si no la has visto, merece la pena pararte unos minutitos. Eso sí, me encanta exactamente hasta el minuto 6:50, porque a partir de ahí el príncipe azul se columpia un rato… Una boda necesita detalles, preparación, perfección y mimo, mucho mimo. Y eso es algo que a mí me encanta hacer, motivo por el cual inauguro oficialmente La boda de Belisea. Bienvenidas a todas y disfrutad del blog todo lo que podáis, tanto o más como yo lo haré con los posts.

Belisea