Mi boda en la nieve

Hoy Londres ha amanecido bajo un manto blanco. No lo voy a negar: soy terriblemente partidaria del invierno. Me encantan el frío, la lluvia y la nieve. Más de uno pensará que estoy loca de remate, pero es que yo no soy chica de playa ni de sol… Creo que no hay ninguna sensación comparable a la de meterse en la cama con un pijama de franela y taparse con el nórdico hasta las orejas. Por eso siempre he dicho que me casaré en invierno y con un vestido con mangas (¡yo no sudaré en mi boda!).

James Christianson

Imagen by James Christianson

¿La mejor ventaja? Que una boda en temporada baja es mucho más económica. ¿Inconvenientes? Nada que no se pueda solventar con un buen abrigo, una bufanda y unos guantes de punto y unas fantásticas botas. Además, los detalles plateados-azulados, las velitas y florecillas blancas para las mesas y el ramo (paniculata) le darán a la boda ese toque mágico y cálido que necesita una boda tan fría…

Smitten Photography

Imagen by Smitten Photography

James Christianson

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Orange Girl Photographs

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Emily Steffen

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Sloan Photographers

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Una boda secreta para M.

A M., con cariño…

Al igual que la “mayoría” de mis amigas, siempre he soñado con una boda más o menos a lo grande. Al decir “a lo grande” me refiero con menos invitados de los que caben en un campo de fútbol… Bromas aparte, sé que el día que me case quiero que las personas más importantes de mi vida estén presentes. Aunque de antemano ya sé que muchas otras personas cuyas caras ni siquiera me sonarán tendrán que venir por aquello de los compromisos, pero es una cuestión que no me molesta en absoluto.

Y digo esto porque acabo de llegar a Londres de vuelta de estar en casa con mi familia y mis amigas, y, para nuestra sorpresa -que todo sea dicho, tampoco es ninguna sorpresa- una de mis amigas de siempre nos ha hecho una advertencia infame: no nos va a avisar a ninguna de que se casa. ¡Planea una boda totalmente secreta! Y tras la advertencia, copas de por medio, llegaron los aullidos, las quejas, los reproches, las amenazas (te vas a quedar sin amigas…) Porque no podíamos creernos que nos vayamos a perder la boda del año (eso si es este año). Al menos se casa, porque resulta que M. es una de esas beliseas que odian a muerte las bodas de langostinos. Esperemos que el vestido de novia no le cause alergia como le pasaba a Carrie Bradshaw en aquella escena del probador…

Carrie

Lo que está claro es que su boda no será tradicional ni se casará cerca de casa, por lo que he decidido hacerle un par de sugerencias (visto que se acaba de hacer fan incondicional del blog). Porque sí, señores y señoras, ¡La boda de Belisea le encanta! Así que ahí va cómo podría ser tu boda secreta M…

Para empezar, tu anillo de compromiso tendría que ser especial, diferente… Nada de un solitario de esos que te tiran para atrás, sino algo más bien como este anillo art dèco de los años 20 en forma de lanzadera con diamantes y rubís que se puede encontrar en Numinsa:

Sortija años 20

Además, está clarísimo que M. no se va a casar cerca de casa, sino en un sitio recóndito donde nadie pueda encontrarla. Aunque le encanta Zanzíbar, podría casarse también en Las Bahamas, Las Azores, Grecia o Colombia:

Las Bahamas

El gran agujero azul de Las Bahamas

Navagio

La playa de Navagio en la isla griega de Zakynthos

Lago de las Siete Ciudades

Lagoa de Sete Cidades, Portugal

El río de los siete colores

El río de los siete colores, Colombia

El peinado fiel a tu estilo: natural, sencillo y con volumen. Apuesto por una coleta o un semirrecogido despeinado y nada de velo, como estos:

Ponytail

Ponytail2

Ponytail3

El ramo cuanto más silvestre, mejor, con algún toque de color suave. Este de Elisabeth Blumen te quedaría ideal:

Elisabeth Blumen

Y el vestido, cómo no, sencillo también pero espectacular a la vez. Creo que este de Delphine Manivet con la espalda al descubierto te sentaría estupendamente:

delphine manivet

delphine manivet 2

Por último, M., que sepas que no te quedarás sin despedida de soltera, aunque será una posdespedida… Pero te estaremos esperando con un maravilloso disfraz de cerdito (jeje, es broma).

Despedida

Novia en Downton Abbey, parte II (AVISO: SPOILER)

Mi nueva vida inglesa me tiene ocupadísima, pero no he podido resistirlo: tengo que comentar el look de Lady Edith en su “boda” porque me encanta, me fascina… es simplemente perfecto. Aparentemente, Lady Edith es la envidiosa de las tres hermanas, la que menos destaca, la de en medio, la que nunca tiene éxito con los hombres y, le pese a quien le pese, la menos agraciada.

Sin embargo, le dedico este post porque hay que admitir que, como novia, lucía casi más impresionante que Lady Mary en su respectiva boda. Lady Edith estaba preciosa, el colgante le quedaba estupendamente y su ramo me gusta más que el de su hermana mayor:

En su vestido sí pudimos admirar durante unos segundos la espectacular espalda, y tengo que decir que el corte de los hombros es sensacional:

Y por supuesto, el velo cubriendo el rostro…


¿La tiara? Sí, es exactamente la misma que llevó su hermana. Prestada para la televisiva boda por los joyeros reales Bentley & Skinner -que han trabajado en colaboración con el equipo de Downton- es de diamantes y de 1830. De nuevo, por si hay alguna interesada, sí que está a la venta aquí, pero cuesta la friolera de £125.000 (alrededor de 160000 euros)… Sabiéndolo de antemano, casi se me hace un nudo en la garganta cuando la veo tirada en el suelo, aunque la ocasión lo merecía, ¿no creéis?

La boda de Lady Mary

Downton ha regresado y yo ya he conseguido ver los dos primeros capítulos de la tercera temporada. Vivir en Londres tiene alguna que otra ventaja y una de ellas es la posibilidad de ver en directo los capítulos de Downton Abbey en el canal ITV. Es una serie que me tiene enganchadísima desde que empezó. ¿El vestido de la novia? Una pieza clásica vintage preciosa, elegantísima…

He indagado un poco y la diseñadora oficial de Downton Abbey, Caroline McCall, ha ofrecido una entrevista esta semana a Grazia –revista inglesa de la que soy una gran fan- en la que habla del vestido de Lady Mary y asegura que es el vestido “más caro” diseñado para la serie. “Costó alrededor de £4.000 hacerlo” (unos 5000 euros), afirma Caroline McCall.

Al parecer, la tela es de hilo de plata y se recoge en la espalda, que realmente no se vio ante la cámara, pero que tiene forma de V y se cierra con botones diminutos y bordados con pequeñas perlas y cristales Swarovski. Por debajo, el vestido y las mangas son de seda.

Por otro lado está la maravillosa tiara de diamantes que lució la protagonista. Prestada para la televisiva boda por los joyeros reales Bentley & Skinner -que han trabajado en colaboración con el equipo de Downton- es de nada menos que 45 quilates de oro y es de 1830.

Por si hay alguna interesada, sí que está a la venta aquí, pero cuesta la friolera de £125.000 (alrededor de 160000 euros)… Aunque mirarla no cuesta dinero, ¿verdad?

Una Candy Bar para mi boda

Sí, lo admito: ¡soy una de las personas más golosas del planeta! Mi chico tiene que andar siempre escondiendo todos los dulces si no quiere que yo arrase con ellos, pero es que es inevitable, y más porque hace unas tartas riquísimas. Por eso, siempre he pensado que el día de mi boda contrataré un buffet de golosinas fantástico, de esos que te dejan con la boca abierta de solo mirarlos, para que los invitados nunca se queden con ganas de más y puedan recurrir a los dulces tanto como deseen a lo largo de la boda.

Si a ti también te gustaría sorprender de este modo a tus invitados, te recomiendo que eches un vistado a La Candy Bar. Son especialistas en el diseño de buffet de golosinas y así llaman a sus creaciones. Cada Candy Bar es diferente y se cuida la decoración al máximo para personalizarlas según los gustos de los clientes. Solo de mirar su página web querrás comerte la pantalla del ordenador porque es realmente exquisita. Os dejo una muestra para que veáis qué obras de arte… Chuches, dulces, chocolates, cupcakes, tartas, ¿quién da más?

Y aquí podéis ver una de las Candy Bar más espectaculares, realizada específicamente para una boda londinense, ¿original, verdad?

Por último, no podía pasar sin enseñaros estas últimas Candy Bar: una navideña (porque me encantan los pingüinos) y la otra es una Candy Bar de San Valentín, porque me parece ideal si quieres sorprender de este modo a tu pareja…

I love polka dots (=lunares)

Lunares. Me encantan los lunares. Puede que sea porque soy andaluza o puede que sea porque las estrellas parecen los lunares del cielo por la noche, pero la cuestión es que los lunares son elegantes y originales… ¿Por qué no preparar una boda con lunares?

Invitaciones vintage by Anannoa

Mesa de postres by Amy Atlas

Velo by Bhldn

Farolillos by Fanciful Twist

Sombrilla by Creative Weddings Squarespace

Tarta by Katya Coad para Pipedreams Cakes

Vestido by Valentino. Fotografía by Bayly & Moore Photography

Foto by Bayly & Moore Photography

Escotes en la espalda

En mi opinión, nada es más soez en una novia que lucir escotazo en el pecho. Es decir, una cosa es marcar la forma o llevar un escote palabra de honor, y otra bien distinta es lucir las formas de manera exagerada. Por poner un ejemplo, recordaré el escote del vestido de novia de Virginia Troconis, esposa de El Cordobés. Demasiado osado para mi gusto.

Sin embargo la espalda es otra historia. Llevar la espalda descubierta es elegante en un vestido bien cerrado, causa sensación y muestra más sutilmente la provocativa silueta de una mujer. Creo que es un tándem para los vestidos sencillos y sin demasiado vuelo, y además, dejarás a los asistentes boquiabiertos al pasar. Estos son algunos de los escotes-espalda más espectaculares que he encontrado:

Vestido by Beba’s Closet. Fotografía by d-photo

Detalle de vestido by Raimon Bundó

Vestido by Jesús Peiró

Modelo Tacoma by Yolancris

Modelo Ícarus by Santos Costura

Vestido by Delphine Manivet

 

ohqueluna2

Vestido ¡Oh que luna

Novias de temporada

Últimamente se casa todo el mundo, bueno, no todo el mundo, pero estamos en época de bodas y a mí me da la sensación de que los solteros de oro se van a acabar de aquí a unos días (excepto el mío, of course :p). He visto vestidos maravillosos en estos meses, algunos muy originales y también otros que no hay por dónde cogerlos (véase más abajo a Drew Barrymore y la horrenda creación by Karl Lagerfeld o el retorcido vestido de Margherita Missoni). Así que aquí dejo una muestra de lo más trendy entre las famosas. ¿Mis favoritas? El vestido de tachuelas de estrellas creado por Roberto Diz para Mercedes Bohórquez y el Elie Saab que lució Patricia Conde:

Patricia Conde by Elie Saab

Esmeralda Moya by Rosa Clará

Anna Ortiz by Teresa Helbig

Me gustan mucho los velos tapando la cara de la novia al entrar en la iglesia, y ese detalle quedó impresionante en Anna Ortiz:

Margherita Missoni, diseñado por ella misma

Mercedes Bohórquez by Roberto Diz

Eso sí, aunque Mercedes iba guapísima y el vestido era precioso y originial, admito que tuvo que pasar un poco de calor tan tapada en una boda andaluza en pleno verano…

Raquel Sánchez Silva by Ion Fiz

Drew Barrymore by Karl Lagerfeld

Astrid Klisans by Pronovias

Vestidos by The Frock

Si en un post anterior ya comentaba lo maravillosos que son los vestidos vintage de Vintageous, los de The Frock no tienen nada que envidiarles. Originales y también con un aire retro, sus creaciones son espectaculares; si bien el precio es muy variable ya que muchos son vestidos de diseñadores (Dior, Valentino, Balenciaga, Elizabeth Arden…), por lo que rondan entre los 1000 $ y los 6000 $. Además, en la sección Celebrity Wardrobe puedes también encontrar vestidos de algunas celebrities como Liza Minelli o Sophia Loren. He seleccionado algunos de los vestidos de novia que más me han gustado:

Érase una vez…

Qué mejor modo de inaugurar La boda de Belisea que comenzar con el principio de todos los cuentos.

Érase una vez una niña que soñaba con ser princesa. Desde pequeña, le encantaba ver las películas de Disney y jugaba con todo tipo de muñecas vestidas a la antigua y cursis, de princesas -las favoritas, por supuesto, esas muñecas dementes cuyos cuerpos no podrían existir en realidad porque serían deformes: las barbies-. Pero recapacitando sobre el porqué de tanta pasión con las bodas, no llego a una conclusión definitiva. En realidad, mi película de dibujos favorita siempre fue “Alicia en el país de las maravillas”, y no es que precisamente ella se vistiese de novia. De hecho, solo caigo en estos momentos en dos princesas Disney vestidas de novia: Cenicienta y Ariel. Creo recordar que el resto de princesas -Aurora, Bella, Rapunzel…- acaban bailando con el príncipe enfundadas en vestidos preciosos de colores, pero son más modernas: no se casan.

Sí, reconozco que siempre me gustaron las princesas. Las de Disney y las de verdad. Antes de empezar a pensar en si algún día me casaría, ya me tragaba todas las bodas reales que echaban por televisión (Mette-Marit, Marie Donaldson, Letizia…), sentada ante la tele con un bol gigante de palomitas. Incluso ante un simulacro tremendo de oposición, no pude evitar tragarme de cabo a rabo el bodorrio de Kate Middleton y el príncipe Guillermo. Quería verlo todo: invitadas, tocados, vestidos, pajecillos…-pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión-. Las bodas son hermosas y aquella mujer que las aborrezca ha vivido de cerca algún mal divorcio o tiene algún problema con el amor. Palabra de bodaficionada. Puede que no quieras casarte por un millón de motivos, pero “odiar una boda o un vestido de novia” son palabras mayores.

Supongo que antes, aunque me gustaban las bodas, no pensaba tanto en la mía futura porque no había conocido a la persona adecuada, pero el príncipe azul apareció hace un tiempo y se desató en mí la locura. Afortunadamente, mi chico conoce mis oscuros designios y no ha salido corriendo. Él es el único que guarda mi secreto y que sabe que, si un día estoy depre, solo el chocolate, un chivitas y una buena revista de vestidos de novia me animan. Gracias por eso, amor mío.

Ahora bien, antes de que la locura bodiaficionada saliera a la luz, yo ya había llorado con una pedida de mano de Youtube, la mejor pedida de mano del mundo. Tiene muchísimas visitas, pero si no la has visto, merece la pena pararte unos minutitos. Eso sí, me encanta exactamente hasta el minuto 6:50, porque a partir de ahí el príncipe azul se columpia un rato… Una boda necesita detalles, preparación, perfección y mimo, mucho mimo. Y eso es algo que a mí me encanta hacer, motivo por el cual inauguro oficialmente La boda de Belisea. Bienvenidas a todas y disfrutad del blog todo lo que podáis, tanto o más como yo lo haré con los posts.

Belisea