Anillo de compromiso: sí y no

Lo que sí me gusta:

1. Los anillos de segunda mano estilo victoriano o art déco. Son mucho más bonitos que los modernos y tienen su propia historia:

Anillo de Selling Antiques

2. La sencillez:

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Anillo de Hattons Antique Jewellery

3. El color. Puede tener una esmeralda, un zafiro, un rubí o cualquier otra piedra, pero el hecho que tenga color le da un toque mágico, y más si está rodeado por pequeños diamantes dispuestos en forma de flor:

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Anillo de Hattons Antiques Jewellery

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Anillo de Hattons Antiques

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Anillo de Hattons Antiques

4. Los anillos con tríos de piedras. Al fin y al cabo, el tres es el número del equilibrio:

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Anillo de Hattons Antique

5. Me encantan los ojos de perdiz. Ese es su nombre y son este tipo de anillos:

ojo de perdiz

Anillo de Brumat

6. Los anillos con formas geométricas diferentes:

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7. El precio. Para comprar un anillo bonito, no hace falta hipotecarse de por vida (casi todos los de las imágenes rondan entre las 395 libras y las 900).

Lo que NO me gusta…

1. Los anillos que no se pueden mirar porque te ciegan como el sol en pleno agosto… Hasta la fotografía echa para atrás:

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2. No me gustan los anillos cuyo aro es doble. Un anillo elegante suele ser fino y de una sola pieza:

anillo doble

3. Las perlas. Esto, como todo, es cuestión de gustos. No es que las odie y, por supuesto, hay excepciones. El problema es que en literatura una perla simboliza una lágrima o un diente, y no creo que sean las joyas más adecuadas para una novia:

Un cinturón para mi vestido

Mi celestina favorita, es decir, aquella que me presentó a mi chico, ha repetido incansablemente desde que la conozco que adora los cinturones con pedrería o bordados en vestidos de novia. Yo nunca les había prestado mucha atención hasta que ella lo comentó por primera vez cuando empezamos juntas a ver vestidos y observar bodas detenidamente, ya que durante algunos años fue mi compañera de piso. ¡Cómo echo de menos aquellas revisiones a los álbumes de bodas que veíamos en Facebook!

Pues bien, manchega de ojos como los que quiero para mis hijos, he encontrado lo que buscas y no lo tienes lejos. Más exactamente en la calle Ayala, en Madrid. Los hace Carmen María Mayz, que aprendió de una de las oficialas del taller de Balenciaga y tiene ya más de 20 años de experiencia. Son ideales y, además, los puedes encontrar en tonos plateados y dorados. Auténticas obras de arte…

Carmen María Mayz

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Viajar a través del tiempo entre coronas

Últimamente he visto a muchas novias con coronas o tiaras a media frente elaboradas con piedras, cristales y broches preciosos antiguos. En este sentido, Suma Cruz realiza un trabajo manual excepcional, fabricando cada corona de manera única y artesanal.

Suma Cruz (3)

La originalidad de sus coronas y tocados reside en la inspiración de los tocados vintage de principios de siglo XX. De hecho, anoche viendo un capítulo de Boardwalk Empire -serie basada en los años 20- no pude evitar acordarme de ellas al ver a Miss Schroeder-Thompson así vestida:

Miss Schroeder

(Para las interesadas, el capítulo 1 de la tercera temporada de la serie no tiene desperdicio… las coronas de todas las invitadas son impresionantes).

Sin embargo, hay otro tipo de tocados-diademas más clásicos aún que me recuerdan a mi bisabuela y que me traen de cabeza. Son los tocados formados por pequeñas semillas blancas como los que se ven en estas fotografías antiguas:

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Suma Cruz elabora este tipo de coronas añadiendo florecillas y pétalos dorados, una combinación otoñal perfecta:

Suma Cruz

Suma Cruz (2)

Otra marca especializada en tocados de semillas es Le Touquet. También los hacen a media frente o sobre la cabeza. En especial me encanta este modelo Astrid que, como indican en su propia página de Facebook, está formado por 500 brotes pintados a mano y combinados con pequeñas florecitas modeladas una a una:

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Aquí tenéis otro modelo de Le Touquet mucho más sencillo que el anterior pero igual de bonito:

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Por último, no podía dejar de comentar la corona de novia elaborada por SitaB para una amiga muy especial. Al igual que las anteriores, es una corona de semillas de inspiración vintage. Sin embargo, lo que me encanta de esta corona es su originalidad, no solo por su forma, sino también por su composición. Elaborada de semillas y cristales Swarovski transparentes y de colores, posee un adorno central exquisito, una pieza de plata antigua que la creadora obtuvo en una subasta de joyería:

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El resultado es impactante. Podéis averiguarlo todo sobre su creación en este post y ver el resultado final sobre la novia en este otro. Preciosas, ¿verdad?

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El romanticismo de Sally Lacock

Me he enamorado de la última colección de vestidos de novia de Sally Lacock. No sé si son las caídas de los vestidos, las transparencias, los encajes y bordados o sencillamente el fabuloso photoshoot de Sarah Gawler, pero merece la pena echarles un vistazo. El estudio de Lacock se encuentra en alguna parte del área de Dalston, al noreste de Londres, pero puedes encontrar toda su fabulosa colección en su página web. Las flores son de Pollen Nation y el maquillaje y los peinados de la firma Elbie van Eeden

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Regalitos divertidos y originales

En tu boda puedes regalar un millón de cosas diferentes, empezando por regalos prácticos como mermeladas, aceite, vino… y terminando por los decorativos (velas, ambientadores…)

Sin embargo, si lo que quieres es salirte un poco de lo normal y regalar detalles elegantes, con clase y divertidos a la vez, este post te va a interesar, pues en Mr. Wonderful tienen cosas monísimas que a mí, personalmente, me encantaría recibir si estuviese invitada a tu boda. Además, la carga de positividad en tazas, galletas, chapas y espejitos es genial para un día tan especial, ¿no crees?

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tazas_mrwonderful

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Además de espejos, galletas y tazas, también venden otros detalles como cintas y papel de regalo. Podéis encontrar en su tienda online, además, estas cestas de zinc con asa, ideales para repartir los regalitos:

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En busca del turbante perfecto

He decidido llevar un turbante en la próxima boda a la que estoy invitada. Quiero ser como Audrey cantando Moon River (no estoy muy segura de si lleva un turbante o una toalla, pero todo le sienta tan bien…). De hecho, rompiendo todas las reglas de la estética, escogeré el vestido dependiendo del turbante que haya elegido antes.

No os creáis que es tarea fácil la de encontrar un turbante fabuloso. Tocados sí, hay montones de todas las formas y colores, pero un turbante es otra historia… No me importa el color, pero quiero que tenga algo especial, original. Aquí os dejo algunos que he encontrado rebuscando por la web, podéis acceder a la página original pinchado sobre las imágenes. ¿Y tú? ¿con cuál te quedarías?

Ojú Illa

Turbante de Ojú Illa

Ojú Illa

Turbante de Ojú Illa

Esther García

Turbante de Esther García

Esther García

Turbante de Esther García

Mimoki

Turbante de Mimoki

Mimoki

Turbante de Mimoki

Mimoki

Turbante de Mimoki

Mapiuska

Turbante de Mapiuska

Mapiuska

Turbante de Mapiuska

Mapiuska

Turbante de Mapiuska

Cucullia

Turbantes de Cucullia

Cucullia

Turbante de Cucullia

Y el último es mi favoritísimo. ¡Un turbante de encaje! Me encanta…

Veronica Rudolph

Turbante de la firma Veronica Rudolph para L’touché Atelier

Mi boda en la nieve

Hoy Londres ha amanecido bajo un manto blanco. No lo voy a negar: soy terriblemente partidaria del invierno. Me encantan el frío, la lluvia y la nieve. Más de uno pensará que estoy loca de remate, pero es que yo no soy chica de playa ni de sol… Creo que no hay ninguna sensación comparable a la de meterse en la cama con un pijama de franela y taparse con el nórdico hasta las orejas. Por eso siempre he dicho que me casaré en invierno y con un vestido con mangas (¡yo no sudaré en mi boda!).

James Christianson

Imagen by James Christianson

¿La mejor ventaja? Que una boda en temporada baja es mucho más económica. ¿Inconvenientes? Nada que no se pueda solventar con un buen abrigo, una bufanda y unos guantes de punto y unas fantásticas botas. Además, los detalles plateados-azulados, las velitas y florecillas blancas para las mesas y el ramo (paniculata) le darán a la boda ese toque mágico y cálido que necesita una boda tan fría…

Smitten Photography

Imagen by Smitten Photography

James Christianson

Imagen by James Christianson

Orange Girl Photographs

Imagen by Orange Girl Photographs

Emily Steffen

Imagen by Emily Steffen

Emily Steffen

Imagen by Emily Steffen

Emily Steffen

Imagen by Emily Steffen

Emily Steffen

Imagen by Emily Steffen

Sloan Photographers

Imagen by Sloan Photographers

Sloan Photographers

Imagen by Sloan Photographers

Sloan Photographers

Imagen by Sloan Photographers

Sloan Photographers

Imagen by Sloan Photographers

Un cuento para los que se equivocan

Hace años yo estaba equivocada. Creía que las películas más hermosas eran las que acababan mal, que las canciones más tristes eran las más reales y que el amor, para ser más intenso, tenía que ser un sufrimiento constante. No es que “Leyendas de pasión” se haya convertido repentinamente en un fiasco, pero he abierto mis ojos a las comedias y parece que no están tan mal. Y sí, he descubierto que los finales felices son posibles (palabra de una expesimista empedernida).

Leyendas de pasión

Así que lo reconozco: estaba equivocada. Ahora soy consciente de que quien bien te quiere no te hará sufrir, NUNCA. Lección aprendida. Ahora sé cómo ser feliz a base de respeto, admiración y sonrisas. Ahora sé que estar enamorada es poder sacar a la niña que llevas dentro sin que el otro salga corriendo. Como diría una amiga irlandesa, ahora sé que él es “my only one”. Y también sé la suerte que tuve al verlo por primera vez en el pasillo de mi casa (sí, sí… no tuve que salir a buscarlo a la calle, pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento).

Todo esto lo digo porque el otro día encontré por internet este fabuloso cuento para los que, como yo antes, viven equivocados o simplemente están buscando:

Érase una vez en un reino lejano una bella princesa que estaba buscando esposo. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los objetos para conquistar a tan especial criatura.

Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo que no tenía más riqueza que amor y perseverancia. Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:

– Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esa es mi dote…

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:

– Tendrás tu oportunidad: si pasas la prueba, me casaré contigo.

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando, la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas, incluso algunos optimistas habían empezado a planear los festejos.

Al llegar el día 99, los pobladores de la zona habían salido a apoyar al próximo monarca. Todo era alegría y fiesta hasta que, de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la joven princesa, el joven se levantó y, sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, alguien le preguntó:

-¿Qué fue lo que te ocurrió? Estabas a un paso de lograr la meta… ¿Por qué perdiste esa oportunidad? ¿Por qué te retiraste?

Con profunda consternación y después de derramar algunas lágrimas, contestó en voz baja:

-Si ella no me ahorró un día de sufrimiento… Ni siquiera una hora, es porque no merecía mi amor.

Moraleja: haz que el primer requisito para estar con alguien sea que no te haga sufrir porque sufrimiento y felicidad no son compatibles, y si te ha hecho sufrir, no te merece.

Katya Katya Shehurina

Una de las cosas maravillosas de Londres es que vas paseando por el centro y das de repente con una boutique fabulosa de nombre impronunciable… Así es Katya Katya Shehurina, una diseñadora letona que se está abriendo paso en Reino Unido, Rusia, Asia, EEUU y Oriente Medio. Vestidos largos, cortos, encajes, bordados y detalles hechos a mano hacen que las colecciones de sus últimos años sean sencillamente fabulosas y muy femeninas.

En su última temporada apuesta por el rojo, el negro y el beige, pero no he podido resistirme a enseñaros vestidos de temporadas anteriores, aunque cuesta seleccionarlos. Además, sus vestidos de novia son elegantísimos y originales, y los precios no son excesivos (entre 1000 y 2000 libras). Podéis encontrarlos en su página web, pero aquí os dejo una muestra de mis favoritos, tanto para invitadas como para novias:

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Una boda secreta para M.

A M., con cariño…

Al igual que la “mayoría” de mis amigas, siempre he soñado con una boda más o menos a lo grande. Al decir “a lo grande” me refiero con menos invitados de los que caben en un campo de fútbol… Bromas aparte, sé que el día que me case quiero que las personas más importantes de mi vida estén presentes. Aunque de antemano ya sé que muchas otras personas cuyas caras ni siquiera me sonarán tendrán que venir por aquello de los compromisos, pero es una cuestión que no me molesta en absoluto.

Y digo esto porque acabo de llegar a Londres de vuelta de estar en casa con mi familia y mis amigas, y, para nuestra sorpresa -que todo sea dicho, tampoco es ninguna sorpresa- una de mis amigas de siempre nos ha hecho una advertencia infame: no nos va a avisar a ninguna de que se casa. ¡Planea una boda totalmente secreta! Y tras la advertencia, copas de por medio, llegaron los aullidos, las quejas, los reproches, las amenazas (te vas a quedar sin amigas…) Porque no podíamos creernos que nos vayamos a perder la boda del año (eso si es este año). Al menos se casa, porque resulta que M. es una de esas beliseas que odian a muerte las bodas de langostinos. Esperemos que el vestido de novia no le cause alergia como le pasaba a Carrie Bradshaw en aquella escena del probador…

Carrie

Lo que está claro es que su boda no será tradicional ni se casará cerca de casa, por lo que he decidido hacerle un par de sugerencias (visto que se acaba de hacer fan incondicional del blog). Porque sí, señores y señoras, ¡La boda de Belisea le encanta! Así que ahí va cómo podría ser tu boda secreta M…

Para empezar, tu anillo de compromiso tendría que ser especial, diferente… Nada de un solitario de esos que te tiran para atrás, sino algo más bien como este anillo art dèco de los años 20 en forma de lanzadera con diamantes y rubís que se puede encontrar en Numinsa:

Sortija años 20

Además, está clarísimo que M. no se va a casar cerca de casa, sino en un sitio recóndito donde nadie pueda encontrarla. Aunque le encanta Zanzíbar, podría casarse también en Las Bahamas, Las Azores, Grecia o Colombia:

Las Bahamas

El gran agujero azul de Las Bahamas

Navagio

La playa de Navagio en la isla griega de Zakynthos

Lago de las Siete Ciudades

Lagoa de Sete Cidades, Portugal

El río de los siete colores

El río de los siete colores, Colombia

El peinado fiel a tu estilo: natural, sencillo y con volumen. Apuesto por una coleta o un semirrecogido despeinado y nada de velo, como estos:

Ponytail

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Ponytail3

El ramo cuanto más silvestre, mejor, con algún toque de color suave. Este de Elisabeth Blumen te quedaría ideal:

Elisabeth Blumen

Y el vestido, cómo no, sencillo también pero espectacular a la vez. Creo que este de Delphine Manivet con la espalda al descubierto te sentaría estupendamente:

delphine manivet

delphine manivet 2

Por último, M., que sepas que no te quedarás sin despedida de soltera, aunque será una posdespedida… Pero te estaremos esperando con un maravilloso disfraz de cerdito (jeje, es broma).

Despedida